JOSÉ BORELLO


Nota realizada por Ampelio M. Liberali para la revista Nº 1829 de El Gráfico de el 27 de agosto de 1954



José Borello (foto revista El Gráfico). El centro delantero de Boca Juniors expresa que en la campaña del primer equipo ha gravitado enormemente la fuerza moral resultante de la amistad que existe entre los componentes, colaboradores y directivos. sostiene que esa fuerza supera a la del dinero.

...y Boca ganó la primera rueda...!
Esta introducción, frecuente años atrás, hace un tiempo tan prolongado que no se veía, que el "jugador número 12" se estaba olvidando del sabor que tenía. Boca Juniors ha sido ganador de algo importante: una rueda. Podré ser campeón, o no serlo, pero ya nadie duda de su recuperación.

Necesitará un tiempo para asentar definitivamente su equipo y esperar el fruto de la escuela de las divisiones inferiores que ha organizado con la colaboración de grandes figuras de su pasado glorioso. Pero en este primer año de renovación, arrastrando una secuela de inconvenientes de toda índole, ha vuelto a ser gran parte del "viejo Boca". Tienen razón quienes suponen que en tres o cuatro años más, cuando el vivero comience a dar sus frutos, se habrán terminado las preocupaciones para reemplazar a los hombres que por propia gravitación del tiempo un día dejarán de jugar. Y ese vivero, como lo hemos sostenido siempre, es mucho más productivo e infinitamente más económico que cualquier transferencia forzada, por la que nunca se paga menos de medio millón de pesos, y muchas veces más.

Cuando Borello llegó a Boca, procedente de Olimpo de Bahía Blanca, ya era un gran valor en el fútbol del sur. No es novedad que un hombre del interior que juegue bien en su propia provincia pueda ser también una figura de resonancia en el profesionalismo. La prueba está en que una gran mayoría de jugadores de los equipos profesionales son de tierra adentro. Y en Boca hay actualmente sólo dos porteños auténticos: Mouriño y Pescia. El resto está constituido por provincianos y algún extranjero.

Borello vino en 1949, pero éste es "su año". Recién ahora, después de tanto bregar, ha pasado al primer plano. Y en Boca ya tiende a desaparecer un concepto anacrónico sobre sus condiciones. Borello no es el artillero que tiene como única misión fusilar al arquero contrario. No. Borello es un verdadero director de ataque, un hombre capaz de dirigir su propia capacidad una línea como la de Boca o como la de cualquier equipo.

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La labor que en ese aspecto ha cumplido Lazzatti es inapreciable. Contrariamente a lo que suele ocurrir con otros jugadores a quienes se les sube un poco el humo a la cabeza cuando realizan un buen partido, a Borello le pasa al revés: juega bien mucho tiempo, y si un día baja un poco su rendimiento ya está pensando en un posible reemplazo.

Lazzatti ha quebrado un poco ese complejo. Y otro que era común en la Boca: el de cañonero. Ahora están comenzando a notar que no hay tal cañonero.

Borello está consiguiendo una cosa muy difícil en el fútbol: violencia en el remate y condiciones de director. Generalmente a los grandes directores les falta tiro, y a los fusileros les faltan virtudes de conductores. Un hombre guapo, capaz de abrirse paso en una defensa fuerte, de hacer un gol desde  cualquier distancia y al mismo tiempo de conducir una línea no es muy frecuente. En Borello esas condiciones están latentes. Será cuestión de esperar un poco más, hasta que logre un total afianzamiento, y Boca Juniors podrá decir que ha logrado el centro delantero tipo, exactamente encuadrado dentro de las características que hicieron varias veces campeón al club de la ribera.

Cuando llegó a Boca Juniors Borello pesaba 74 kilos. Hoy también. Sin embargo hay quienes "lo ven" más delgado, más liviano. no hay nada de eso. Agilidad sí, la natural debida al entrenamiento, pero no tiene necesidad de regímenes alimentarios ni de baños turcos. La tarea de Amándola en la preparación física también se advierte, pero sin necesidad de hacer nada especial. Tener siempre en buen estado y un hombre como Borello es sencillo dentro de sus amplios conocimientos. Lo que cuesta más es tenerlo apto mentalmente. Sin complejos raros  que le trabajen la moral. Darle confianza, hacer que confíe en sus propias condiciones: eso es lo único que necesita.

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Después de los partidos y las prácticas Borello y Lazzatti, que viven por la misma línea --Banfield y Temperley-- viajan juntos. Y la tarea que durante esos viajes cumple Lazzatti tiene un valor ponderable.

Cuando Borello jugó en la primera, contra Vélez, hizo un gol, pero después pasaron varias fecha sin que pudiera repetir. Y Borello estaba preocupado. Lazzatti le decía entonces:

--A mi no me preocupa que no hagas goles. Hoy jugaste mejor que el partido anterior, y eso es lo único que me interesa

--Sí... ¡pero no hago goles!

--Ya vendrán los goles. No hay que buscarlos sin jugar. Hay que hacer como el boxeador que conoce el valor de su pegada: si busca el K.O., suele perder. En cambio si boxea el knoc out viene solo.

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Esta año Boca ha experimentando un repunte impresionante en un campeonato donde hay grandes conjuntos. Muchas cosas se comentan con respecto a esta campaña de Boca, olvidada desde hace tanto tiempo. Y entre esas cosas, esos famosos "diez mil" que se otorgan a cada jugador por tantos puntos ganados.

--¿Usted no cree, Borello que ese dinero empuja mucho? -- le preguntamos.

--Como empujar, claro que sí; pero no todo es cuestión de plata actualmente en Boca Juniors. Hay otras razones muy poderosas que nos hacen jugar con cariño, con una fuerza moral que nos faltaba antes...

--¿Cuáles son esas razones?

--La disciplina amistosa que han logrado Lazzatti y sus colaboradores.

--¿Disciplina amistosa?

--Sí. Le voy a explicar. Hay un detalle, entre muchos, que puede dar una idea. Al principio no se podía conseguir que alguien viviera a horario a los entrenamientos, producto de temperamentos anteriores. Ahora se ha resuelto que cada jugador que llegue debe pagar una cuota de 100 pesos.

--¿Economía?

--No. Ese dinero no vuelve al club. Pasa a engrosar un fondo común, con el que después se hace una comida o se gasta cualquier cosa para todos.

--¿Y tienen mucho dinero en ese fondo?

--El primer día se hicieron 700 pesos. Después... hubo dos o tres retrasados en varios meses. ¡Nadie llega tarde! Eso es lo que yo llamo disciplina amistosa. Y además, ya no se hace tampoco por los cien pesos, sino para no quebrar una saludable costumbre que todos nos hemos impuesto para bien de nosotros y de Boca Juniors.

--Bueno, pero... ¿qué me dice de esa tan discutida suma que cada uno percibe por determinado puntaje?

--Los dirigentes saben lo que hacen. Han encontrado una fórmula en función de rendimientos. Si ganamos puntos cobramos, porque Boca también recauda más.

--¿Usted cree que por ese camino pueden ser campeones?

--Yo creo que cada jugador desea jugar bien por su prestigio, por su placer de ser superior. Eso se hace, desde el baldío a los campos de primera. Que el dinero significa un estímulo es innegable, puesto que somos profesionales; pero no lo es todo. Si Boca sale campeón no será esencialmente por dinero, será porque ha rendido, por la alta moral del equipo, por su compañerismo, por la amistad que constituye una familia en la que forman parte desde el señor Armando y sus compañeros directivos a Lazzatti, Amándola y esa fuerza fabulosa que es el jugador "número doce". Si fuera por dinero solamente, no olvide que en otros clubs los hay que ganan más que nosotros...


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