RAMÓN MUTTIS



Ramón Muttis fue el complemento ideal para Ludovico Bidoglio, aunque fueran de características totalmente opuestas.

¿Quién podía pedirle otra cosa que no fuera fuerzas dentro del campo de juego?. ¿Qué podía brindar Ramón Muttis dentro de la cancha que no fuera fuerza?. Nunca tuvo miedo en negarlo. junto con Ludovico Bidoglio conformó, quizá, la zaga más importante de la década del '20. era tan opuesto el juego de uno y otro que parece hasta insólito que hayan complementado tan bien su juego. "Vico" Bidoglio era clásico, elegante, de juego pulcro. Ramón, en cambio, era de juego recio, potente, valiente, sin escatimar parte de potencia en la división de cada pelota. Así explica Ramón el porqué de la perfección que construyeron entre ambos: "Vico fue el ingeniero. Yo el albañil. Los dos hicimos las obras. Por eso, por lo diferente, salió bien la construcción. Cada uno puso lo suyo y cada uno tenía lo que al otro le faltaba. Yo jugaba más adelantado. Pero Vico no era de los que buscaba el solcito del área chica. Sabía salir si las circunstancias lo obligaban. Lo que sucedía era que, por modalidad, por temperamento, por clase de juego, cada uno cumplió con lo suyo". Y Bidoglio tampoco negó una porción de sinceridad al reconocer que el juego de Muttis sirvió para que él levantara gran parte de sus actuaciones. "¿Vos sabés lo que es recibir un centroforward acosado?. ¡Qué alivio!"

A Ramón Muttis lo apodaban "El Fuerte". Su físico grande, conformado por músculos, macizo, capaz de causar dolor cuando las manos se estrechaban con esas pinzas que no dejaban escapar nada que estuviera a su alcance. Para completar su pinta, vale decir que su habla era forzada. De pocas palabras, pero por un defecto, quizá por el nerviosismo, hablaba entrecortadamente. Esto le valió ser llamado cariñosamente "tartamudo" o " metralleta".

Para demostrar como era su juego vale traer al presente el enfrentamiento que cumplió en 1928. Boca Juniors ante el Moterwall. los ingleses utilizaban el pechazo para ganar la posición con el cuerpo. Así narra Ramón esta anécdota: "A los pocos minutos de haber empezado el partido un inglés me dio un codazo en la boca del estómago que me dejó sin respiración. No veía nada. Momentos después vino una pelota alta. Venía un inglés y yo me le fui al humo. Le di un pechazo, lo levanté como cincuenta centímetros y lo tiré ceca de dos metros. Luego encaré al que me dio el codazo y lo tiré contra el alambrado. Y después esperé a otro inglés, chocamos y lo tiré a dos metros de distancia. Metí tres veces fuerte y ganamos dos a cero".

Así jugaba al fútbol Ramón Muttis. El quería jugar el partido sin escatimar nada de lo mucho que podía dar.

Fue uno de los jugadores que más elogios obtuvo en la gira. por Europa paseó su juego fuerte, pero sin ninguna mala intención.

En el pasado queda la imagen potente, fuerte, de un zaguero que fue criticado y alabado al mismo tiempo. Pero siempre quedó en el recuerdo de los boquenses por lo que brindó adentro del field y lo que representaba fuera del mismo: un tipo de ley.


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Desde el 15 de noviembre de 2000