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NO MERECIMOS PERDER
Boca Juniors cayó el
miércoles ante el Espanyol de Barcelona, por 3-1, en su debut en la
gira europea, mostrando chispas de buen juego pero aún sin la solidez
necesaria como para arrebatarle el trofeo Ciudad de Barcelona a los
locales sobre el césped del estadio de Cornellà-El Prat.
El equipo de Falcioni abrió el marcador y desatascó el partido en el
segundo tiempo con un gol de Cvitanich, pero los "periquitos"
consiguieron cambiar la historia con dos tantos de Osvaldo, uno a
través de un penal demasiado riguroso casi inventado- y el otro en una
gran jugada.
Verdú, casi en el último minuto, selló el resultado con otro gol de
penal también muy dudoso.
El técnico xeneize sacó a la cancha al mejor equipo que tiene en
mente, con toda la confianza en Riquelme, que portó la cinta de
capitán, para enfrentar a un rival que suele ser un hueso duro de roer
en la Liga española, especialmente cuando se enfrenta a un equipo con
historia, como Boca, porque entra el juego el orgullo.
Además, siendo el arranque de la gira europea, nada mejor que empezar
dando una buena imagen, salir a buscar el partido, para que los
jugadores luego tengan una base moral para seguir trabajando y,
sobretodo, para cuando les toque enfrentar este fin de semana a un
equipo de gran jerarquía como el Arsenal.
Con esta idea, Boca arrancó con fuerza en los primeros minutos aunque
poco a poco fue perdiendo agresividad y volumen de juego, y sólo llegó
al área rival gracias a algunas chipas de creatividad de Román.
De hecho, a medida que los de Mauricio Pochettino iban ganando
confianza, Boca se dedicó básicamente a defender, y si no fuera por
una intervención de Schiavi, una de las incorporaciones de la
temporada, hubiesen vivido con estupor al Espanyol adelantarse en el
marcador tras un error de Clemente en el minuto 17.
Poco después, en el minuto 21, Osvaldo, que había sido el jugador más
desequilibrante, le ganó la espalda a la defensa de Boca, pasó a Orión
y definió de taquito pero la pelota se fue afuera.
La primera chance clara de Boca llegó en el minuto 31, cuando Riquelme
se escapó solo por el medio y remató fuerte pero desviado, sobre el
palo izquierdo de Cristian Álvarez.
Viatri, llamado a ser el heredero de Martín Palermo, buscó la pelota
pero tuvo poca |
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participación, salvo
cuando colgó un disparo que remató con suavidad sobre el arco rival.
En el minuto 43, Boca tuvo una segunda oportunidad pero el disparo
cruzado de Rivero, que recibió la pelota tras un rebote, se fue al
lado del palo.
Antes de ir al descanso, las fuerzas parecían igualadas, pero todo
cambió al regreso. Cvitanich, con picardía, casi supera a Cristian
Álvarez, pero el arquero se salvó tras la intervención de un defensor.
En la siguiente jugada, el delantero de Boca sorprendió con un
cabezazo bombeado y puso el partido 1-0 en el minuto 55. Pero Osvaldo
se escapó y fabricó un penal, tras una falta marcada con excesiva
rigurosidad. En el minuto 60, colocó el disparo al ras del suelo sobre
el palo izquierdo.
Y el ex Huracán, a quien la hinchada blanquiazul le rogaba desde las
tribunas que se quedara, no se quedó ahí. En el minuto 78 aprovechó un
rebote tras una jugada de Sergio García y envió la pelota al fondo de
la red. Recibió una ovación.
Con muchos menos frescura y energía que al comienzo, Boca pudo empatar
a través de Araujo, pero el joven pretendido por el Barcelona no logró
definir bien un pase de Sosa desde la derecha.
Y sobre el final Verdú aprovechó otro penal muy dudoso para sentenciar
el partido con otro gol desde los 12 pasos. Schiavi, autor de las
faltas que provocaron los penales, terminó expulsado.
A pesar de la imagen desdibujada que dejó Boca sobre el terreno de
juego, la hinchada xeneize integrada por argentinos radicados en
Barcelona prometió fidelidad y seguir acompañando al equipo de
Riquelme, con la ilusión de ganar el próximo campeonato. ESPN |