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INFORME XENEIZE.COM.AR
11 años


NADA QUE SORPRENDA

Buenos Aires, 19 de febrero de 2010. (INFORME XENEIZE.COM.AR). Nada que sorprenda.
En esta ausencia por vacaciones pasaron muchísimas cosas. Y fueron las más lamentables de todas, porque deja a la institución envuelta en una especie de caos general y creemos que no es así, aunque por cierto, las cosas no están perfectas.

En lo futbolístico no sorprendió que Abbondanzieri haya quedado relegado, sí sorprendió con la rapidez que se fue. Además se contradice con las expresiones de amor hacia la institución, ya que tan rápidamente se “desamoró” de Boca y no le importó, siquiera, irse del país.
Está claro que para el jugador, en general, primero está el dinero, después su orgullo, y por último, el club al cual pertenece, el que le paga, el que le da la posibilidad de hacerse millonario, entre otras ventajas “sociales” más ocultas pero no menos importantes.
“Vuelvo a Boca porque es mi casa…”. Todo, en tanto y en cuanto, sea titular inamovible y se me rinda pleitesía.

La salida de Palermo en el partido con los tucumanos, no la compartimos, pero es un síntoma, un signo de que todo se termina.
Es cierto, el goleador toca una sola pelota en el partido y lo gana, pero también no es menos cierto que Martín, a esta altura de su carrera, le cuesta muchísimo entrar en circuito de juego, tocar, devolver una pared, etc., etc.
Antes podía arrastrar una marca, correr con la pelota varios metros sin que nadie se la sacara… pero ahora ese Palermo no está. Sí está el del toque final, eso es indudable, pero tampoco se puede depender siempre a que la pelota le caiga al pie izquierdo de Palermo y a no menos de 20 metros del área.

Los tiempos no se acaban, ya se acabaron. Se acabaron para ese equipo multiplecampeón, el que ganó todo, el que formó Carlos Bianchi.
Esa mística, esa mentalidad, esos mismos jugadores ya terminaron.
Hoy, todos se sorprenden por los cambios que hace Alves para armar el equipo.
De lo tan desesperado que está para encontrarle una solución no a Boca, una solución a su incipiente carrera como entrenador de primera. Sabe que éste es su primer paso, si se cae, no lo levanta nadie.
Pero también, los hinchas tendremos que reconocer que esto, más tarde o más temprano, iba a suceder y es lógico que así suceda porque las cosas no se hicieron bien desde un principio.

Primero, este portal, no está muy de acuerdo con la vuelta de jugadores que una vez estuvieron. Dirán que el caso de Palermo o Riquelme desmienten esta situación. Pero también podemos decir que la vuelta de Palermo, con todo lo que eso representó, tapó a Mauro Boselli, jugador que hoy estando en Boca podría valer más de 20 millones de euros. Tapó jugadores como Lucas Viatri, que no es santo de nuestra devoción, pero el pibe la mete. Tiene movilidad y aparentemente, sabe lo que es Boca.

La vuelta de Ibarra tapó a un lateral que creíamos hecho a la medida del club, como Pablo Álvarez.
La de Abbondanzieri no hizo más que postergar la aparición de un buen arquero que tiene que madurar a fuerza de goles bobos como es García o Ayala.
Los regresos tienen estas contradicciones: la alegría de contar con algo conocido, pero que a su vez, allá debajo, está tapando otra cosa que puede ser aún mejor. El tema es saber elegir: el retorno o lo que viene pidiendo pista.
Junto a estas segundas partes, la poca confianza que le dieron a los chicos que hoy podrían ser titulares sin demasiados inconvenientes (una vez destacamos a Erbes…).

Ahora, mientras este proceso se da de golpe, como que cayera por la fuerza de gravedad, el equipo va navegando con rumbo incierto y es más que lógico que esto suceda.
Envuelto en un clima de desconfianza, broncas y recelos, nadie puede estar cómodo. Y así se irán pasando las fechas, hasta llegar al final de campeonato.
No creemos, sinceramente, que este Boca salga campeón. Queremos, pero si razonamos un poco, nos encontramos en medio de un proceso de desintegración y de integración al mismo tiempo. Mucho “ruido” para ser campeones.

El asunto es cuánto tardará Boca en conseguir un equipo con mística y ganador.
Si en el club las arcas estuvieran llenas de plata, como siempre se dijo, hoy la institución podría gastar 20 millones de dólares para armar un plantel con mayor jerarquía.
Pero no los tiene, y la culpa de que no los tenga ya se sabe de quién es. Por eso a veces sentimos que son injustas las críticas a la CD, cuando esta se encontró con los cajones vacíos.

En cambio, cuando decimos que esta CD se armó sólo para ganar las elecciones, que no importó juntar el agua con el aceite, entonces ahí sí también ponemos nuestro acento en el tema y formulamos la crítica pertinente. Situación que también alimenta a este supuesto caos institucional.

En suma, muchachos, esto va para largo. Si se hace realidad la vuelta de Bianchi en junio, entonces ahí podemos tener un poco más de esperanzas, porque el Virrey sabe sacarle agua a las piedras. Pero si no es él, será complicado repetir el Boca de finales de los 90.
Habrá que tener paciencia, otras no nos queda.


Desde el 15 de noviembre de 2000


 

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